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Ojos Negros debe su nombre a los ‘hoyos negros’, los socavones y agujeros de las explotaciones mineras a cielo abierto que desde tiempos remotos marcan su orografía. Los romanos ya extraían hierro de sus tierras, pero será el siglo XX el que imprimirá a la ‘sierra minera’ su verdadero carácter.
La Compañía Sierra Menera se instaló en Ojos Negros durante más de 80 años, desde 1900 a 1986 creando un barrio para sus mineros al margen de la localidad.
Las primeras viviendas obreras surgieron sin orden ni concierto, construidas la mayor parte en el barrio conocido actualmente como de la Relojería, cerca de las minas. La posterior construcción del hospital y la inauguración de un pequeño cuartel de la Guardia Civil fomentaron el desarrollo de esta zona.
El desarrollo del poblado minero se prolongó durante varias décadas dando lugar a los diferentes barrios que conforman el poblado minero ( Ojos Negros): el barrio de la relojería, el del hospital, el de la gerencia, el de la estación…
Finalmente, la Compañía diseñó el conocido como barrio del Centro, un asentamiento perfectamente estructurado, con todas las viviendas idénticas, adosadas de dos plantas y con cubierta a dos aguas. A mediados del siglo XX se construyó una iglesia, un economato para los mineros, un cine y un casino para garantizar su ocio los fines de semana.
Algunos años más tarde se inauguró la piscina, la primera que se abrió en toda la comarca. Todos los edificios fueron sufragados y levantados por la Compañía minera. En el barrio de la gerencia se pueden ver las casas de los ingenieros y el gerente que contrastan con la sobriedad de las de los mineros.
El casino era el centro social. El bar en la planta baja era el punto de reunión después de una dura jornada de trabajo, el salón en la segunda planta disponía de mesas para jugar a las cartas, un piano y billar, además de una pequeña biblioteca donde a buen seguro los mineros y sus familias pasaban los ratos de descanso.
Llama la atención el cine, con su patio de butacas y su escenario para representaciones teatrales.
Subiendo las escaleras accedemos al cuarto de proyecciones, donde las máquinas esperan silenciosas volver a encenderse.
Entramos ahora en el economato. En las estanterías de madera se podían encontrar todo tipo de productos, desde pequeños electrodomésticos, hasta ropa de cama o de trabajo. Al otro lado, la zona dedicada a la alimentación; alicatada y con espacios para legumbres, frutas y verduras. Aún se conserva el mostrador del cajero entre los listados de precios… y en cada uno de los extremos, la carnicería y pescadería, con sus modernas cámaras frigoríficas.
Un servicio imprescindible en una explotación minera era el hospital para atender a los heridos. En la planta baja estaba la consulta y en la superior la vivienda del médico. En el año 1951 se instaló una caldera de calefacción, algo sumamente inusual en los alrededores. En ese tiempo el hospital adquirió una máquina de rayos X.
La compañía Sierra Menera llegó a ser una de las más importantes de España. Tuvo hasta su propia vía de ferrocarril de casi 200 kilómetros que unía Ojos Negros’ con el puerto de Sagunto en Valencia. Hoy es conocida como la Vía Verde de Ojos Negros, la más larga de España.
En el año 1986 la Compañía cierra definitivamente y con ella todos los servicios.
La tradición minera de Ojos Negros ha dejado huella en este entorno, que afronta el futuro con nuevos alicientes turísticos.